Serle Fiel a mi existir
10.5.12
22.4.12
18.4.12
Ni san ni sa ni brisa ya,
corren mi nube de algodón. Ni los, ni nos, ni vos, ni yo, debemos cargar
esta cruz. Comprender, aceptar, hicimos nuestro camino al caminar y
hoy decidimos frenar acá, no vamos al mismo lugar. Traté
de hacer a mi bien tu bien, y ves bien que me salió mal. No acostumbro a
fracasar. Dijiste hasta acá ya fue me voy, mi vida no está junto a vos.
Ya me cansé que te de igual si soy feliz o no lo soy. Comprender, aceptar… Parecía
tan fácil como sumar: tu amor y mi lealtad, mi ternura y tu amistad.
A veces Marte y Venus se llevan mal, no es cuestión de maldad… Es
duro aprender a amar. Y acá estoy despidiéndome, mascando tu rencor, lo
sé. No me quedo más que aceptar, soy tan culpable como vos. Yo
también deje de regar la flor de la superación. Comprender, aceptar… Prometiste
cuidarme sin importar y hoy ya no importa mi bienestar, lo importante es
tu ansiedad. Regió mi vida al azar una vez, ¿sabés? No me gusta apostar, siempre
me tocó pagar. Yo me propuse superar tu ausencia a pesar del
dolor, vos preferís no analizar, seguís en busca del amor.Comprender,
aceptar… Por más gotas de sal que le robe al mar, por más flores que un rosal,
hoy nos toca despegar. Por más gritos de paz, por más soledad que hoy
castigue mi voluntad, por los dos ya no va más. Y acá estoy
despidiéndome, mascando tu rencor, lo sé. Estoy confiando que el tiempo nos
dirá qué hacer. Y acá estoy despidiéndome, mascando tu rencor, lo sé… Estoy
confiando que el tiempo nos dirá que así estuvo bien.
16.4.12
15.4.12
12.4.12
29.3.12
Estás preso del rencor porque un viejo amor llevó sus
besos a otro lado.
Estás lleno de temor
de que lo más dulce siempre acabe en otro plato,
pero igual sabiendo que no
puede ser…Hiciste una trinchera de ilusión
y al final tu ego lastimado es la prisión mas
atroz.
Estás amargo y gruñón por
no soportar que no todo sea a tu modo.
Buscás tener el control, no sabés soltar y ya
empezó a subir el lodo.
Pero igual sabiendo que no hay más que hacer.
Hiciste
una barrera al corazón y al final tu
ego lastimado…
te va a matar de dolor.
27.3.12
No quiero que lleves de mi nada
que no te marque. El tiempo dirá si al final nos valió lo dolido. Perderme por lo que yo vi, te rejuvenece…la vida es
más compleja de
lo que parece. Mejor, o peor, cada cual seguirá
su camino.
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,
la vida es más compleja
de lo que parece…
-¿Lo amas?
-¿Cómo tú amabas a mamá?
-Olvídate de mí y de tu mamá, ¿se van a casar?
-Probablemente.
-Escúchame (…) me preocupa lo que no te oigo decir.
-Tal vez no me escuches.
-Sí. Te escucho. No hay una gota de emoción, ni el más mínimo entusiasmo. Demuestran la misma pasión que dos pingüinos. ¿Dónde está tu arrebato? Quiero verte flotar, cantar apasionadamente, bailar en éxtasis.
-¿Nada más?
-Sí. Que seas delirantemente feliz, o dispuesta a serlo.
-Delirantemente feliz. Haré lo posible.
-Sé que suena cursi… pero el amor es pasión, es obsesión, ¡es no vivir si ese alguien falta! Pierde la cabeza. Enamórate locamente de alguien que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo? Olvida el intelecto y hazle caso al corazón. No lo oigo en ti. Lo cierto es que sin eso, la vida no tiene sentido. Llegar al final del largo viaje sin haber amado… sería como no haber vivido. Tienes que intentarlo. Porque si no lo intentas, no habrás vivido.
{No te cierres. Nunca se sabe. Podría abrirse el cielo.}
-¿Cómo tú amabas a mamá?
-Olvídate de mí y de tu mamá, ¿se van a casar?
-Probablemente.
-Escúchame (…) me preocupa lo que no te oigo decir.
-Tal vez no me escuches.
-Sí. Te escucho. No hay una gota de emoción, ni el más mínimo entusiasmo. Demuestran la misma pasión que dos pingüinos. ¿Dónde está tu arrebato? Quiero verte flotar, cantar apasionadamente, bailar en éxtasis.
-¿Nada más?
-Sí. Que seas delirantemente feliz, o dispuesta a serlo.
-Delirantemente feliz. Haré lo posible.
-Sé que suena cursi… pero el amor es pasión, es obsesión, ¡es no vivir si ese alguien falta! Pierde la cabeza. Enamórate locamente de alguien que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo? Olvida el intelecto y hazle caso al corazón. No lo oigo en ti. Lo cierto es que sin eso, la vida no tiene sentido. Llegar al final del largo viaje sin haber amado… sería como no haber vivido. Tienes que intentarlo. Porque si no lo intentas, no habrás vivido.
{No te cierres. Nunca se sabe. Podría abrirse el cielo.}
26.3.12
Somos seres con predisposición a creer que dependemos de otros para ser
alguien. Pensamos que separados de eso que nos
hace sentir especiales, de aquello que nos complementa, no somos nada.
Nos tornamos sumamente débiles, tanto, que a falta de esa persona que se queda al lado nuestro recordándonos lo bueno que ve en nosotros, pareciera como si no sabríamos diferenciar entre nuestros propios defectos y virtudes. Que sin alguien con quien compartir nuestras alegrías y tristezas, sin alguien a quien escuchar, sin alguien que nos de su apoyo, sin un amor incondicional o una palabra de aliento, no podríamos seguir viviendo.
Nos mostramos seguros ante la idea de que sin el amor de tal o cual persona no existiríamos, vivimos con miedo a que las consecuencias de un emprendimiento no resulten ser lo que esperábamos, ya que, afirmamos, todo perdería sentido. Creemos que la vida carecería de significado si nos viésemos despojados de las cosas que hacen a nuestra cotidianeidad…
La realidad
es que no.
El mundo sigue incluso después de haber perdido o de habernos vistos obligados a dejar de lado hasta lo más cercano a nosotros, ya sean personas, objetos o hasta sentimientos; el mundo sigue mientras el nuestro, el interno, se despedaza.
Ningún fracaso, ni ninguna pérdida, acaban con la destrucción de todo nuestro Universo y de todo lo que nos rodea. Cuando eso sucede, por primera vez logramos ver más allá... Por primera vez nos percatamos de que el mundo no se detiene, sigue teniendo sentido después que, lo que considerábamos atroz, ocurre.
Lo peor, lo mejor, lo soportable, lo intolerable, la infelicidad, la felicidad; todo, pasa a ser relativo. Perdemos algo pero estamos vivos, respiramos y miramos a nuestro alrededor. Todo sigue intacto. Por la ventana, los autos siguen andando, y en la televisión, los programas de chimentos aún encuentran excusas ridículas para seguir en el aire.Terminamos dándonos cuenta de que no somos tan dependientes como creemos, quizá no tan débiles. Que los sentimientos no son tan fuertes como pensamos, o que tal vez sí lo son, y ese vacío y esa falta de significado en algún lado de nosotros se encuentran, pero tenemos la capacidad de ocultarlo y disfrazarlo para poder seguir adelante. El mundo sigue girando muy a pesar de tu angustia, te levantás y te quedás, o te rendís y te bajás. Así termina volviéndose el hombre que decidió quedarse; perseverante, firme, fuerte (más de lo que cree). Se cae y se vuelve a levantar, una y mil veces.
Y nuestro mundo gira y vamos soportando a lo largo de nuestras vidas pérdidas, ausencias, abandonos y fracasos, y estamos cada vez más exentos, con cada golpe nos volvemos un poco más inmunes al dolor. Y dejamos una cosa, y tomamos otra, y al fin me doy cuenta de que tal vez, no es amar en sí, sino la necesidad de hacerlo, y que quizás no importe lo que perdamos mientras nuevamente encontremos un reemplazo que cubra ese anhelo de querer, y ser queridos.
Nos tornamos sumamente débiles, tanto, que a falta de esa persona que se queda al lado nuestro recordándonos lo bueno que ve en nosotros, pareciera como si no sabríamos diferenciar entre nuestros propios defectos y virtudes. Que sin alguien con quien compartir nuestras alegrías y tristezas, sin alguien a quien escuchar, sin alguien que nos de su apoyo, sin un amor incondicional o una palabra de aliento, no podríamos seguir viviendo.
Nos mostramos seguros ante la idea de que sin el amor de tal o cual persona no existiríamos, vivimos con miedo a que las consecuencias de un emprendimiento no resulten ser lo que esperábamos, ya que, afirmamos, todo perdería sentido. Creemos que la vida carecería de significado si nos viésemos despojados de las cosas que hacen a nuestra cotidianeidad…
La realidad
es que no.
El mundo sigue incluso después de haber perdido o de habernos vistos obligados a dejar de lado hasta lo más cercano a nosotros, ya sean personas, objetos o hasta sentimientos; el mundo sigue mientras el nuestro, el interno, se despedaza.
Ningún fracaso, ni ninguna pérdida, acaban con la destrucción de todo nuestro Universo y de todo lo que nos rodea. Cuando eso sucede, por primera vez logramos ver más allá... Por primera vez nos percatamos de que el mundo no se detiene, sigue teniendo sentido después que, lo que considerábamos atroz, ocurre.
Lo peor, lo mejor, lo soportable, lo intolerable, la infelicidad, la felicidad; todo, pasa a ser relativo. Perdemos algo pero estamos vivos, respiramos y miramos a nuestro alrededor. Todo sigue intacto. Por la ventana, los autos siguen andando, y en la televisión, los programas de chimentos aún encuentran excusas ridículas para seguir en el aire.Terminamos dándonos cuenta de que no somos tan dependientes como creemos, quizá no tan débiles. Que los sentimientos no son tan fuertes como pensamos, o que tal vez sí lo son, y ese vacío y esa falta de significado en algún lado de nosotros se encuentran, pero tenemos la capacidad de ocultarlo y disfrazarlo para poder seguir adelante. El mundo sigue girando muy a pesar de tu angustia, te levantás y te quedás, o te rendís y te bajás. Así termina volviéndose el hombre que decidió quedarse; perseverante, firme, fuerte (más de lo que cree). Se cae y se vuelve a levantar, una y mil veces.
Y nuestro mundo gira y vamos soportando a lo largo de nuestras vidas pérdidas, ausencias, abandonos y fracasos, y estamos cada vez más exentos, con cada golpe nos volvemos un poco más inmunes al dolor. Y dejamos una cosa, y tomamos otra, y al fin me doy cuenta de que tal vez, no es amar en sí, sino la necesidad de hacerlo, y que quizás no importe lo que perdamos mientras nuevamente encontremos un reemplazo que cubra ese anhelo de querer, y ser queridos.
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